Plaza del Palacio s/n
44100 Albarracín (Teruel)
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También el Museo de Albarracín se localiza en un gran edificio, perfectamente recuperado. Es el antiguo Hospital de la ciudad, del siglo XVIII, utilizado como cárcel del distrito después de la guerra civil, y rehabilitado como museo en la última década del siglo pasado. Recientemente se ha mejorado sustancialmente el proyecto expositivo, apoyándose sobre todo en los importantes restos arqueológicos extraídos de las excavaciones realizadas en el Castillo principal, entre otros bienes. Como buen edificio diciochesco, cuenta con un gran zaguán de entrada, en el que se encuentra la recepción del Museo. Toda esta planta de acceso la ocupan unas salas de exposiciones temporales, una de ellas en la antigua cocina del hospital, y dos salas más de contextualización geográfica e histórica. El resto de las plantas se distribuyen a partir de una gran escalera central que queda rematada en su torre lucernario, por un escudo policromado de la ciudad. Quizás sea la primera planta la de mayor interés museográfico. En este nivel se exponen ordenadamente, en las diferentes salas del viejo hospital, aquellos elementos más significativos con los que referenciar la época medieval de Albarracín. Entre ellos sobresalen la magnífica colección de materiales cerámicos del siglo XI, así como el mismo fuero de la ciudad (siglo XIII), y otros elementos arquitectónicos y de juego de esta misma época, entre maquetas evolutivas y un buen audiovisual, con los que completar los paneles explicativos que resumen el origen evolutivo del medievo albarracinense. Especialmente atractiva resulta la bajo cubierta del edificio, por la impactante estructura de madera que conserva. En esta segunda planta se recoge la historia de la ciudad entre los siglos XVI y XX, con una buena muestra cerámica, y diferentes escenografías con las que completar la evolución ilustrada que recogen los paneles explicativos. Destaca el telar recuperado de la escenografía textil, así como una antigua cocina, y un despacho municipal, entre un audiovisual, algunos restos textiles y sobre todo, el estandarte de la ciudad, del siglo XVI. Las letrinas del fondo de los pasillos, los patios exteriores de la casa, así como sus cuadras son dependencias igualmente interesantes. El gran patio lateral con cobertizo, posee una original noria, de inspiración medieval, procedente del río Guadalaviar. En cualquier caso, para conocer un poco más la peculiar historia de Albarracín, resulta casi imprescindible la visita a este Museo de la ciudad. |
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