Albarracín contemporáneo

Una de las características del actual Albarracín es la excelencia. A ello ha contribuido mucho la Fundación Santa María. Si se ha optado por el Arte Contemporáneo a la hora de dotar de contenidos a algunas de sus infraestructuras (el Museo y la Torre Blanca, en especial), también se ha procurado esa misma excelencia, y se ha preferido optar por hacer menos cosas, e intentar hacerlas bien, antes que caer en la mediocridad. El Arte Contemporáneo, incluso en sus vertientes más radicales, se ha demostrado un excelente invitado para los antiguos interiores, medievales o dieciochescos.

La programación de Arte Contemporáneo ha tenido tres ejes fundamentales. Uno lo han proporcionado las colaboraciones con otras entidades. Muy especial ha sido la colaboración con el Gobierno de Aragón y el Museo Pablo Serrano de Zaragoza. Gracias a ella, Albarracín ha disfrutado en las tres últimas temporadas de la visita de la Colección Escolano. Es ésta una colección de obra gráfica muy amplia, donada al Gobierno aragonés por Román Escolano y sus esposa, Carmen Olivares. En el Museo Martín Almagro, y en tres capítulos sucesivos, se ha podido hacer un recorrido exhaustivo por el Arte, tanto español como internacional, de la segunda mitad del siglo XX. Con nombres como Joan Miró, Antonio Saura o Andy Warhol. No olvidemos, tampoco, la visita de la Colección ENATE o de las cerámicas de Picasso.

Ha sido el segundo eje nuestro proyecto “Estancias Creativas”. Fue una idea que nació en 2003, a raíz de una visita del pintor turolense Gonzalo Tena. El proyecto es fácil de describir: una vez al año, un artista prestigioso trabaja en Albarracín durante varios meses, produciéndose al final de este periodo una exposición y un catálogo. Estas exposiciones pueden viajar a otras ciudades, en virtud de acuerdos con diversas instituciones. Desde el año pasado, los artistas disponen de la “Casa de la Julianeta”, cuidadosamente rehabilitada, como residencia y taller. Tras la experiencia pionera de Gonzalo Tena, los invitados fueron Vicente Pascual (2004) y Oriol Vilapuig (2005). Esta primavera, tendremos en Albarracín al pintor holandés Mark Cohen.

El tercer eje es, por último, la programación de exposiciones temporales, de producción propia. Se ha contado, en la mayor parte de los casos, con artistas jóvenes, pero avalados por un currículo significativo. Citemos, entre otros, a Cristina Silván y Daniel Morata. En varias exposiciones, se ha procurado establecer un diálogo entre el viejo tema del paisaje y las nuevas sensibilidades. Fue el caso de María José Maynar y de Zvonimir Matich. Este tema del paisaje, sus interpretaciones y variantes, se desea como protagonista del calendario de la “Torre Blanca”, renovando así una tradición muy arraigada en Albarracín.

 

Alejandro J. Ratia

 

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