Piezas más destacadas de cerámica de época musulmana en el Museo de Albarracín

Cerámica musulmana en el Museo de Albarracín

El museo de Albarracin atesora un magnífico conjunto de lozas de época musulmana procedentes de las excavaciones que se han ido realizando tanto en el castillo como en cualquir movimiento de tierras que se ha efectúado en el casco histórico de Albarracín y sus alrededores.

La mayoría de las piezas relevantes se realizaron durante el siglo XI de la corte taifa de Santamariyya as-Sarq (“Santa María de Levante”). Constituye una de las mayores y más completas colecciones de cerámica de toda la península ibérica y está integrada por piezas de todo tipo y gran variedad de formas, decoraciones etc. De entre todo el conjunto destacan tres piezas:

Orza

Se trata de una pequeña orza del siglo XI con decoración blanquecina y decoración típica de las manufacturas cerámicas de la zona. El color blanquecino se debe al alto contenido en caolín de las arcillas de la zona, consecuencia de los afloramientos de este material que se dan en el valle del Turia.Estos objetos se utilizaban ara guardar alimentos y estaban decorados gracias a una solución rojiza a base de óxido de hierro que dibuja motivos decorativos.

Plato

Se trata de un ejemplar de cerámica decorada en “verde y manganeso” por tratarse de los materiales y colores que servían para dibujar los motivos decorativos en su cubierta vítrea. Öxido de manganeso para los colores oscuros y de cobre para los verdosos.

El motivo decorativo de esta pieza es un ave rapaz con las alas desplegadas y se corresponde con el repertorio iconográfico de los ambientes cortesanos de época califal y taifa, en las que son habituales las escenas de cetrería con aves de esre tipo.

La forma de la pieza la engloba en la serie de los conocidos como “ataifores”, fuentes o grandes platos que servían para presentar los alimentos en la mesa.

Jarra

decorada con la técnica de la “cuerda seca” que representa motivos ornamentales separados mediante finas líneas de color negro trazadas con óxido de manganeso y aceite de linaza, que impedía el deslizamiento de los esmaltes.

Según los arqueólogos y estudiosos esta jarrita procede de Zaragoza donde se han localizado numerosas piezas de este tipo procedentes de sus talleres, lo que le da un carácter excepcional dados los escasos contactos comerciales que tenían los territorios de Zaragoza con los de Albarracín.

Estos tres ejemplos singulares de la colección de cerámicas del Museo de Albarracín refleja a la perfección la elevada capacidad técnica alcanzada por los alfareros musulmanes del siglo XI, cuya destreza fue notable y consiguió imitar las calidades de la vajilla metálica, además de darnos a una idea de las redes comerciales que conectaban Albarracín con el mundo durante el periodo Taifa.

Si quiere conocer más sobre la cerámica muslumana de Albarracín, en nuestras visitas guiadas enseñamos el Museo de Albarracín y nos detenemos especialmente en la magnífica colección de piezas de esta época, sobre las que nuestras guías no tendrán ningún inconveniente en ampliarles más información.