Comienza la restauración interior de la Ermita del Carmen.

Esta semana han comenzado los trabajos de restauración interior de la ermita del Carmen, con la esperanza de que puedan concluirse para mediados del mes de julio, coincidiendo con la festividad del Carmen, en la que se pretende inaugurar la intervención integral en este monumento. Se cuenta para ello con dos restauradoras y dos albañiles, que podrían incrementarse según las demandas puntuales del trabajo.

Si bien el año pasado se intervino en los exteriores de la ermita, recuperando sobre todo su cubierta, en este ejercicio está planificado restaurar su interior, atendiendo especialmente las policromías murales que aparecen. Realizadas las pertinentes catas para un análisis previo, se ha constatado que posee numerosos repintes superpuestos, la mayoría de pinturas acrílicas recientes, bajo las que se localizan los restos policromados más interesantes y continuos, que pudieran pertenecer al siglo XVIII. Bajo ellos se  detectan algunos otros restos coloristas de dudosa continuidad y de colores planos. La persistente humedad del muro derecho hace que estas policromías se encuentren mucho más deterioradas.

En principio se pretenden  rescatar estas pinturas dieciochescas, que como en otros monumentos de la ciudad, son extraordinariamente populares y coloristas. Por debajo de la moldura que recorre el perímetro de la nave, se entrelazan  en geometrías romboides distintas líneas oblicuas en colores azules y terrosos, según los paramentos, configurando celosías muy abiertas, con sencillísimas flores en las intersecciones, siempre enmarcadas por gruesas líneas en tonos similares, y entre anchas bandas blancas. En los zócalos vuelven a repetirse las diferentes líneas coloristas sobre una mancha homogénea de color terroso-amaronado. La moldura superior también aparece policromada en bandas de color distintas, siguiendo su estructura  general, con una estrecha greca vegetal intermedia. La intervención comienza por las bóvedas con lunetos y la cúpula que cubren la nave y el presbiterio respectivamente, que igualmente aparecen decoradas, sin precisar todavía su entidad. 

En cualquier caso, estas decoraciones recuerdan mucho, aunque de mejor factura, a la ambientación descubierta en la catedral y en el palacio episcopal, y sobre todo a la encontrada en su homóloga ermita de San Juan. Es decir, son ambientaciones muy sencillas y coloristas, que pudieran responder a la búsqueda de una falsa apariencia, en un contesto rural e interior, muy limitado en recursos. Tiene también cierta similitud con las policromías restauradas en otras intervenciones de la provincia, especialmente del Maestrazgo, e incluso en  uno de los portales de Estercuel, lo que nos lleva a pensar que era una habitual práctica decorativa, generalizada en el mil setecientos.