Entre las actividades de la Fundación Santa María está la de promover cursos de restauración para conservar y cuidar el patrimonio

Cursos de restauración 2014

Los alumnos de restauración, piezas clave para preservar el patrimonio de la comarca Sierra de Albarracín

Con este titular ha reflejado el Diari ode Teruel la importancia que tienen los cursos de restauración de la Fundación Santa María de Albarracín, no ya solo para Albarracín, sino para toda la comarca.

En 2014 unos 70 alumnos  han participado en los cursos, de los que han salido 55 trabajos en piezas de todo tipo: manuscritos, textil, bienes muebles, restauración arquitectónica, etc.

Los participantes en los cursos han sido jóvenes titulados todos ellos en restauración que buscan especializarse en determinadas áreas. Su aprendizaje y las prácticas del mismo se convierten en pieza clave para el mantenimiento del patrimonio serrano.

Esta actividad formativa es fundamental para la Fundación Santa María porque ha supuesto la base para la creación hace unos años del centro de restauración y porque además ha servido para recuperar piezas que en muchos casos si no fuera por la labor de estos alumnos ya no existirían o seguirían sin ponerse en valor.

Este año se han recuperado piezas de todo tipo. De entre todas ellas destacan, por su valor histórico, los 29 pergaminos recuperados de la Comunidad de Albarracín. Además, también se ha intervenido en el libro de trapo que habla de los caminos y pasos en el término de Albarracín y que es de gran valor porque se realizó en el siglo XIV con técnicas adoptadas de los árabes.

La intervención sobre las dalmáticas o vestimentas litúrgicas de Orihuela del Tremedal ha sido otra de las intervenciones destacadas. Se trata de unas prendas del siglo XVI cuya restauración es de gran complejidad y por eso se han abordado a lo largo de diversos cursos.

En el curso de restauración textil también se acometió la recuperación de dos estandartes de la ciudad de Albarracín. Se trata de dos piezas alusivas a Santa María y el Santo Cristo que se usan todos los años durante las procesiones que se llevan a cabo en las fiestas patronales.

Uno de los principales laboratorios que han tenido los alumnos de los cursos de este año ha sido la Catedral de Albarracín, donde se está acometiendo una restauración integral y que durante los trabajos ha podido continuar visitandose en las visitas guiadas que la Fundación orgsnixs para los visitantes de la ciudad.

En la Catedral de Albarracín se han dado cita todo tipo de especialistas en estauración, desde los restauradores de metales, que intervinieron en las puertas del templo, hasta los de pintura de caballete que abordaron las decoraciones del retablo de la Circuncisión, ubicado en la capilla que hasta que se intervino en el edificio se empleaba de sacristía y, posteriormente, de almacén.

Los Cursos Superiores de Restauración se realizan en Albarracín desde hace 16 años y gracias a la colaboración del Instituto Aragonés de Empleo, que costea los materiales, y del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), que se ocupa de designar al profesorado. La Fundación mantiene una estrecha relación con el Instituto, a cuyos expertos piden opinión a la hora de llevar a cabo determinadas acciones.

En este tiempo se han recuperado un total de 1.255 bienes. “Son piezas que parecen secundarias porque no son tan atractivas como el patrimonio arquitectónico, pero para algunas instituciones es el patrimonio más relevante porque es el único que tienen”, argumenta el máximo responsable de la Fundación Santa María.

Precisamente a juicio de Antonio Jiménez los cursos suponen “la esencia” de Albarracín puesto que posibilitan la “regeneración constante y gradual de su patrimonio”.

La situación económica no ha afectado a la demanda existente para estas acciones y desde que se inició la crisis las solicitudes han ido a más. La explicación está clara: “Hay más gente en paro y la gente quiere reciclarse y aprovechar ese momento para hacer cursos de interés profesional”, manifiesta el responsable de la institución.

Así, aunque este año en algún curso quedaron plazas libres, el motivo no radica según dicen desde la Fundación en que no haya interés por el mismo, sino en que los primeros se publicitan con poco tiempo y además hay poco margen para sustituir a los participantes en el caso de que al final no puedan asistir.

Fuente: Diario de Teruel