Castillo principal

Castillo principal

En el centro de la primitiva medina musulmana, sobre un impresionante peñasco, se sitúa el castillo de Albarracín. Se trata de una inexpugnable fortaleza, asociada al origen islámico de la ciudad, que por su elevada topografía, constituye un excepcional mirador.

Siguiendo el borde del relieve sobre el que se asienta, se levanta el cerco amurallado, con once torres de planta circular, que en su lado oriental se encuentran abiertas hacia el interior, y un único torreón cuadrado al sur, en el tramo mural de edad cristiana y aspecto diferente, por no utilizar como aglomerante el yeso rojo de la época musulmana anterior.

Se presenta como un campo arqueológico de primera magnitud, con importantes restos construidos de las casas-palacio del siglo XII, que ocuparon la alcazaba musulmana. Son palacetes con patios centrales y habitaciones diferentes a su alrededor, que conservan ciertos elementos singulares. En el nivel superior del recinto pudo localizarse la residencia principal, que cuenta además con un gran aljibe bajo el patio, y restos de un baño musulmán o hamman. Las otras construcciones palaciegas se sitúan en la parte baja del castillo, en un caso con patio de rodeno, bien conservado, y con fragmentos de aquellos arcos lobulados que pudieron dar entrada a la sala principal de otro de los palacios, por destacar algunos elementos.

La excavación realizada hasta el momento ha sido muy fructífera. Destacan los numerosos y diferentes restos de esta primera etapa medieval, expuestos en el Museo de Albarracín, que completan una de las colecciones cerámicas más importantes del siglo XI. Con Felipe II se ocupó el castillo por última vez; sin embargo, los restos hallados nos llevan con claridad hasta el siglo XVIII.

 

 

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