La virgen de la Fuensanta luce recién restaurada en su santuario de Villel

Restauración de la virgen de la Fuensanta

La imagen ha sido recuperada por los restauradores de la Fundación Santa María de Albarracín  

Los técnicos del Centro de Restauración de Albarracín han estado trabajando el último mes en la recuperación de la virgen de la Fuensanta. Se trata de una imagen de vestir, tallada en madera que data del siglo XVIII. Esta virgen es objeto de ferviente devoción para muchos peregrinos que llegan en romería desde distintas localidades hasta este pequeño templo del siglo XVI, ubicado en la localidad turolense de Villel.  

La obra presentaba daños tanto intrínsecos como extrínsecos. Estos incluían algunos desperfectos causados por agentes atmosféricos y biológicos; así como por el uso: como manchas de cera, grietas, fisuras y pérdidas de policromía causadas por pequeños golpes en algunas áreas. 

En su restauración, se ha seguido el criterio de la mínima intervención, centrándose principalmente en la limpieza y eliminación de repintes que habían sido aplicados en intervenciones anteriores. Además de la limpieza, se han reemplazado los sistemas de amarre de las coronas y del niño que la virgen lleva en brazos. También se ha renovado el anclaje que la sujeta a su base, con el objetivo de fortalecer este sistema y garantizar su seguridad durante las procesiones. Posteriormente se le han realizado las reintegraciones oportunas, para finalizar acabándola con una capa de protección, que permitirá que se conserve en perfectas condiciones durante los próximos años.  

Los miembros de la Asociación Virgen de la Fuensanta, vecinos de las localidades de Aldehuela, Cascante del Río, Cubla, El Campillo, Libros, Rubiales, Tormón, Tramacastiel, Valacloche, Villaespesa, Villel y Villastar, pueblos integrantes de la Comarca Comunidad de Teruel, son los que han hecho posible, con sus aportaciones, la recuperación de esta querida imagen. 

El santuario de la Fuensanta, alberga en su interior la recién restaurada imagen, conocida cariñosamente como "La Aparecida", cuya historia se remonta al siglo XIII, cuando fue encontrada por un pastor en los montes de la región. Este lugar recibe regularmente la visita de cientos de fieles de las localidades aledañas. El nombre del santuario se debe a la "aparición" o hallazgo de la imagen de la virgen, que condujo a la construcción del templo en su honor. Durante el traslado temporal de la imagen a la iglesia parroquial mientras se llevaban a cabo las obras, ocurrió el prodigio de la "fuente de aceite", que comenzó a manar de la misma roca del monte, dando origen al nombre de la advocación "Virgen de la Fuente-Santa". En un punto más accesible que el lugar del hallazgo original, el templo favorece las visitas y la veneración de la imagen.  

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