Finaliza la restauración exterior de la Casa de la Comunidad.

Algo más de dos meses han durado los trabajos de restauración de la Casa de la Comunidad de Albarracín, ejecutados por el Centro de Restauración de su fundación. Se ha abordado la mejora de su cubierta, instalando bajo su teja original, la lámina impermeable y sus respectivos aislamientos térmicos, que posibiliten el uso de la gran superficie de graneros, con los que cuenta la casa. También se han parcheado los yesos exteriores de la estrecha calle del Portal de Molina, repintando las carpinterías exteriores de sus formidables balcones y ventanas, incluyendo la sujeción de los guardapolvos de los dos balcones principales de la casa, bastante sueltos en su borde de amarre.

Estos trabajos han sido promocionados por el Ayuntamiento de Albarracín, con el objeto de rehabilitar con posterioridad, esta gran bajo cubierta para acomodar algunas viviendas sociales, que también activen el conjunto histórico, resolviendo a su vez uno de los problemas de mayor calado de Albarracín: la inexistencia de viviendas de alquiler para los susceptibles trabajadores de la localidad. El importe de esta intervención asciende en su conjunto a 40.0000 €, incluido el IVA, y la instalación del complejo andamiaje que exigía, dadas las estrechez de la calle y la gran altura e irregularidad del inmueble.

Si bien la parte alta de la casa, conectada con la calle de Santiago, pretende utilizarse como viviendas sociales, el resto del inmueble, de mayor entidad y conectado con la Calle Portal de Molina, está planteado que se destine a Museo del Territorio,  en sintonía con el fin original para el que fue construida la casa. En este proyecto está trabajando la Fundación Santa María de Albarracín, como responsable de esta parte del inmueble histórico.

Recordamos que este edificio del siglo XVI, es uno de los de mayor importancia histórica de la localidad, en que se ubicó la administración de la Comunidad de Albarracín, que fue adquirida por el Ayuntamiento de la ciudad, para ya destinarla durante el siglo pasado a viviendas de trabajadores. La rehabilitación última, de los años noventa por parte ya de la fundación  supuso el recate de su fisonomía original, con hallazgos tan importantes entre otros como su capilla, con restos pictóricos del siglo XVI, o el despacho-alcoba del juez, también con sencillas decoraciones murales ahora del siglo XVIII. Su formidable zaguán y escalera de acceso son otros de los elementos constructivos de interés, rescatados en esta misma intervención. Este conjunto de dependencias fueron utilizadas por la primera sede comarcal, y ahora pretenden destinarse al  mencionado Museo del Territorio. Su peculiar fisonomía exterior en viejos salientes superpuestos, hace que sea uno de  los rincones más fotografiados de Albarracín.