Finaliza la restauración de la ermita de Molinos

La ermita de Santa Lucía, en Molinos (Maestrazgo), luce con todo su esplendor, tras la restauración pictórica abordada por el Centro  de Conservación y Restauración de Albarracín. Los trabajos se han prolongado desde el mes de marzo hasta finales de mayo de este año 2019, abordando la restauración de la cabecera de este monumento, donde se conservaban, muy alteradas, sus pinturas originales del siglo XVIII.

Si bien en la primera fase del 2014, se abordó la restauración de la cúpula y sus pechinas sustentantes, en esta segunda fase se ha ejecutado el resto de las policromías que comprenden las bóvedas del crucero y frontis, llamativamente coloristas,  así como la moldura perimetral de fingidos marmolizados, y las pilastras sustentantes con restos de singulares esgrafiados.

El trabajo ha resultado especialmente duro, dado el lamentable estado de conservación en el que se encontraban estos restos pictóricos. Las humedades acumuladas lograron pulverizar las pinturas, a veces sueltas en láminas colgantes, cuyas extensas lagunas fueron pintadas con acrílicos en un color arbitrario homogéneo. Los trabajos de limpieza y conservación fueron por tanto muy costosos, así como la reintegración de las policromías siguiendo los  estampados que se conservaron tanto en las bóvedas, como en los esgrafiados de las columnas.

El resultado final es francamente llamativo, por el colorido dominante de las mismas, enalteciendo la cabecera-presbiterio de la ermita. Son, en conjunto decoraciones, muy coloristas,  de tonos muy fuertes y contrastados, de dominante carácter popular, como se constata en los trazados y en el dibujo en general, con plumajes y volutas diferentes, a veces  alguna paloma y figura humana residual, siempre rellenando al completo el espacio arquitectónico que decoran.  Las columnas se encontraban parcialmente esgrafiados, de manera que se han reintegrado sus grandes lagunas siguiendo las formas y colores originales. Se trata por tanto de un barroco popular, similar al encontrado en la mayoría de los monumentos turolenses, muy propio por la saturación decorativa que preconizaba este estilo, por otra parte, con un remarcado carácter popular por su emplazamiento en estas tierras montañosas de interior.

Los trabajos han sido promovidos y financiados por la cofradía de Santa Lucía de esta localidad, muy satisfecha por los resultados, y por un importe aproximado de algo más de 19.000 €.