Iniciamos la restauración de la capilla del Pilar, de la catedral de Albarracín

El pasado 8 de septiembre se inauguró la Catedral de Albarracín después de unos años de gradual restauración, y coincidiendo con el 20 cumpleaños de la Fundación Santa María de Albarracín. Quedó pendiente para su integral restaruación las intervenciones en los bienes muebles de la capilla del Pilar, que ahora se inicia.

Se van a restaurar los cuatro lienzos-retablo de los laterales de la nave de acceso y el gran retablo de su altar principal, lógicamente de advocación a la virgen del Pilar que le da el nombre a la capilla. También se atenderán los dos grandes lienzos del crucero, que aparecen instalados sobre  las puertas de acceso de la sacristía mayor, y la fingida, que conecta con la entrada actual de la catedral. Son las pinturas de la batalla de Clavijo y de la Aparición de la Virgen, respectivamente. El programa iconográfico de esta capilla responde en general  a la vida de María, con los lienzos alusivos a las antiguas capillas que pudieron ser absorbidas por la construcción posterior de este gran espacio, en el siglo XVIII. Son los lienzos de San Nicolás y  San Ignacio, San José,  y Nuestra Señora de la Cinta.

Aunque son pinturas de ambiente tenebrista, se encuentran además muy sucias, y por ello, difícilmente visibles e interpretables a primera vista. Presentan importantes deterioros, con algunos faltantes destacables, y con grandes manchas de cera en su tramo bajo, en la unión con sus respectivos altares. Evidencian la representación de los santos mencionados, en imágenes de gran tamaño, con fondos muy oscuros, igual que los lienzos laterales, con figuraciones más pequeñas en este caso, pero con grandes lagunas del soporte incluso. El tamaño de los lienzos y su sujeción en obra, o bajo los marcos de los propios retablos, complica considerablemente  la intervención.

Sorprende especialmente la calidad del retablo Mayor por su profusa decoración barroca y su dominante policromía dorada, remarcada por la luminosidad de la cúpula que preside la capilla. Las numerosas tallas y las pequeñas pinturas que posee, son alusiva a la vida de  Virgen , cuya imagen central pertenece al incipiente barroco, quizá del primer retablo que pudo presidir este espacio. Esta talla central de la Virgen del Pilar   está enmarcada en una hornacina de cristal, ahora cegada, a través de la cual seguro que entraba la luz del día, engrandeciendo esta escenografía principal.  La suciedad y el levantamiento del dorado son las patologías mas certeras en este comienzo.

El conjunto de la capilla fue construida en el siglo XVII por el Obispo Jerónimo Salas Malo, y renovada un siglo más tarde por el también Obispo Juan Francisco Navarro Salvador y Gilaberte, como recoge su escudo que preside el retablo principal. Constituye, sin duda, la capilla más importante de la actual catedral, tanto por su decoración, como por el  gran espacio que ocupa.