La Fundación, un atractivo campo de prácticas para los profesionales del patrimonio.

En los últimos veintidós años la Fundación ha recibido en sus instalaciones un total de veintiocho jóvenes que se acercan a Albarracín para realizar prácticas de formación relacionadas principalmente con la gestión y conservación del patrimonio, en las que se les ha mostrado el proyecto desde sus inicios a su desarrollo actual.

Las universidades confían en la experiencia de la Fundación y proponen la acogida de estos alumnos, a través de diferentes convenios de colaboración. Gracias a esta iniciativa, los jóvenes universitarios tienen la oportunidad de protagonizar una verdadera inmersión en el campo laboral, que les permite desarrollar el contenido teórico que se imparte en las aulas.

Estos alumnos provienen de universidades de distintos puntos de la geografía española e incluso en un una ocasión se contó con un alumno venezolano a través de un proyecto de intercambio cultural. Se han realizado colaboraciones con la Universidad de Salamanca, con la Complutense de Madrid y la Politécnica de Valencia, y especialmente con la Universidad de Zaragoza.

Un porcentaje bastante elevado de estos estudiantes han cursado previamente Másteres de Gestión de Patrimonio, que es una titulación interdisciplinar orientada a la evaluación y la gestión del Patrimonio Cultural y al tratamiento de los problemas relacionados con la salvaguarda del mismo y la rentabilización social de los Bienes Culturales. Han seleccionado el proyecto fundacional de Albarracín con la intención de conocer el ejemplarizante trabajo de la Fundación Santa María en este ámbito.

Son numerosos los alumnos de Grado en Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, los que han podido formarse en el conjunto ‘Albarracín Espacios y Tesoros’, centrándose fundamentalmente en el estudio y la atención de los monumentos que lo componen.

Este año en concreto se han desarrollado dos colaboraciones novedosas, por un lado un alumno de Grado en Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, ha trabajado recabando los datos y actuaciones en materia de restauración llevadas a cabo por la Fundación, manejando herramientas y técnicas de información y cartografía avanzadas, con el fin de elaborar un mapa completo de las intervenciones durante los 25 años de trayectoria. Por otro lado, la Universidad de Salamanca, a través del Servicio de Inserción Profesional, Prácticas, Empleo y Emprendimiento (SIPPE), ha permitido que una joven reciba una beca del programa ‘Campus Rural’ impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, para efectuar sus prácticas en Albarracín, teniendo en cuenta que es una población de menos de 5000 habitantes en una zona donde impera la despoblación.