La pequeña Salzburgo

Albarracín ocupa, más que un lugar en el mapa, un espacio en el corazón de los cientos de melómanos que, cada vez en mayor número, acudimos cada año a los seminarios de música que celebra habitualmente en primavera la Fundación Santa María de Albarracín.

A lo largo de los últimos ocho cursos Chopin, Falla, Beethoven, Mahler, Tchaikovsky, Mozart, Schubert, Schumann, Liszt y Brahms han resonado en las paredes del Palacio de Congresos y en el Auditorio de Santa María, mientras los visitantes asiduos contemplábamos con asombro las milagrosas transformaciones que han ido embelleciendo la ciudad año tras año.

Pero no es sólo ésta la actividad musical que la Fundación ofrece; su programación cultural inició hace ya diez años, bajo la coordinación de Carmen Fernández, un amplio y variado Ciclo de Conciertos que reúne cada temporada una veintena de actuaciones, desde solistas y diversas agrupaciones de cámara hasta orquestas en la Iglesia-Auditorio de Santa María, introduciendo esta ciudad en la vida musical europea y convirtiéndola en un “pequeño Salzburgo” a la española.

Y así es como cada año, el paisaje espectacular que rodea Albarracín, sumado al trato exquisito de sus gentes, su arquitectura entrañable, la majestuosidad de su muralla y el arte que impregna cada rincón, han ido creando una atmósfera única que convierte la mera experiencia de un concierto o de un seminario, en una vivencia inolvidable para todos nosotros.

Pedro Machado de Castro

 

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