Los restauradores se sumergen en el archivo musical de la catedral.

El archivo musical de la catedral de Albarracín es francamente importante.  Se recogen hasta más  de dos mil composiciones musicales diferentes,  sobre todo del siglo XVIII, aunque las hay de antes y después de este dominio neoclásico. Durante este periodo la música culta se centraba en la catedral y en los importante actos religiosos que en ella tenían lugar, de manera que se recogen diferentes misas, salmos, himnos, y villancicos por ejemplo, completando el repertorio. Como tal catedral, contaba por tanto con un maestro de capilla, organista, coro de infantes y varios cantores, cuya sucesión era muy habitual, de manera que propició la existencia de este repertorio tan numeroso e interesante, que ha llegado hasta nosotros tutelado y analizado por el padre Muneta sobre todo.

En este curso se ha elegido por urgente necesidad de atención, una carpeta reaprovechada, con numerosas partituras sueltas, algunas de ellas en un deteriorado cuadernillo, que francamente necesitaban ser cuando menos, conservadas. También se quiere actuar en algunos documentos de esta índole, sueltos en el mismo estante marginal del archivo, que poseen hongos que pudieran, por otra parte, contagiar al resto del archivo. En cualquier caso, hay que decir que el conjunto del archivo está en un buen estado en general, debido a la minuciosidad con la que ha sido atendida y ordenada toda su información, por el profesor Muneta antes mencionado.

En un primer momento, la profesora del curso, Virginia Uriarte, quiso atender el análisis genérico de archivo, para plantear un gradual proceso de conservación posterior, que quizás pudiera ser ejecutado en futuros cursos.  La gravedad del material hallado condicionó, en primer lugar, la atención de lo más deteriorado, dejando para después este necesario estudio previo de conservación del conjunto.

En términos generales, el deterioradísimo estado de conservación de estas partituras se debe a la gran humedad a la que han estado sometidas, que ha condicionado incluso la solubilidad de las tintas, y a la perdida de apresto de papel, encontrándose en un estado algodonoso con frecuencia; también están muy fragmentadas, incluso con pérdidas de importantes fragmentos que dificultarán la reposición del documento original en muchos casos. Por último, han sido atacadas por xilófagos, con importantes huellas en todas las partituras.

Sintéticamente, la restauración comienza con una limpieza previa, mecánica y por humectación, pasando a un reapresto posterior, para evitar que las tintas se pierdan, dejando paso a la reintegración del soporte, y a su adecuado archivo último. Trabajos minuciosos que desarrollaran estos diez alumnos del curso durante los próximos días, hasta su finalización el nueve de octubre. El último curso de esta edición formativa, será el de Restauración de Textil, que se desarrollará con posterioridad, entre los días 13 y 30 de este mes de octubre.

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