Un nuevo espacio se consolida en el Convento de los Servitas de Las Cuevas de Cañart.

El Centro de Restauración afianza el acceso a la capilla de Cristo.

El equipo de restauración de la Fundación se ha trasladado durante las últimas semanas a la localidad turolense de Las Cuevas de Cañart, para emprender una nueva acción de consolidación en el Convento de los Servitas, del siglo XVIII.

Esta última intervención se ha centrado en la restauración del muro de mampostería, que contiene un arco de medio punto, cuyas dimensiones son de más de 6 metros y medio de altura, por dos metros y  medio de ancho, y que constituye el hueco de acceso a la Capilla de Cristo.

El paso del arco presenta, aunque en muy mal estado de conservación, semipilastras con espectaculares capiteles de orden compuesto que sostienen un entablamento con molduras y restos de relieve de escayola, o incluso, en el fuste de una de las pilastras se conservan restos de una escultura, aunque bastante desdibujada.

La lesión de mayor relevancia eran unas fisuras que habían aparecido sobre el arco de entrada a la capilla. La importante degradación material, se debe, principalmente, a la pérdida de cubiertas y bóvedas, al abandono y la larga exposición a la intemperie, que han producido la pérdida de policromías y la erosión de los relieves de escayola, la acumulación de detritos y la desintegración de los elementos de tapia. Además, los revocos de yeso aparecían desprendidos y vandalizados con inscripciones; y en la zona superior del muro aparecía un improcedente remate de cemento, posiblemente debido a una intervención que se hizo en los años noventa.

La solución propuesta al Ayuntamiento de la localidad, promotor de la obra, es el refuerzo y atirantamiento del arco mediante la instalación de una cimbra metálica, centrada en su estricta conservación y perpetuación, respetando los valores de autenticidad y antigüedad. Con el fin de mejorar sustancialmente las actuales condiciones de estabilidad del elemento.

El paso inicial ha sido la tarea de limpieza y consolidación del intradós del arco; y la reparación de las fisuras cosiéndolas con varillas de fibra de vidrio. Posteriormente se ha procedido a la preparación de los anclajes para recibir la instalación de la estructura metálica de refuerzo. A continuación, la eliminación de la vegetación y de los remates de cemento, la limpieza y restauración de los revocos, restos de policromía y relieves de escayola en la cara exterior del acceso a la capilla. Y finalmente, la consolidación de los elementos de coronación mediante mortero de cal.

Aunque el conjunto conventual debió de tener una envergadura y dimensiones notables, hoy se encuentra prácticamente arrasado y en la actualidad sólo se conservan los restos de la iglesia y de un tramo de la arcada de un claustro, integrada en el edificio del museo que puso en marcha recientemente el Ayuntamiento para explicar la historia de los monjes servitas en este lugar del Maestrazgo.