- Fundación Santa María de Albarracín - https://fundacionsantamariadealbarracin.com -

Pez de cristal de roca del Museo Diocesano de Albarracín

A aquellos que hayan tenido la oportunidad de asistir a una de nuestras visitas guiadas más contratadas: Albarracín espacios y tesoros [1], sin duda les habrá llamado la atención esta excepcional pieza de orfebrería que podemos contemplar en el Museo Diocesano [2].

El singular pez de cristal de roca es una de las piezas más singulares del ajuar eclesiástico que perteneció a la Catedral de Albarracín y que conforma la exposición permanente del Museo situado en las dependencias nobles del Palacio Episcopal.

El espacio expositivo del museo incluye piezas de arte sacro pertenecientes a la antigua Diócesis de Albarracín, entre las que destacan la importante colección de tapices flamencos del siglo XVI, alhajas eclesiásticas de todo tipo, piezas de orfebrería o una colección de pintura, entre otros objetos.

A pesar de la riqueza y valor artístico y material de los objetos expuestos, el pez de cristal de roca destaca de forma notable respecto a los demás.

El inventario de bienes de la Catedral redactado en 1743 se refiere al pez de la siguiente manera: un barbo de cristal que dio el Señor Dean Agustin de Roa, con la boca de plata y el labio dorado, con quatro cerquillos, uno en la cola y otro en el cuello, con nueve perlas y nueve piedras coloradas, los otros de oro sin guarnición y dos alas de lo mismo.

Fue un regalo hecho a la Catedral hecho por el deán de la Catedral Agustín de Roa en el primer tercio del siglo XVIII, aunque no nos consta cómo lo adquirió el canónigo.

Por estudios y comparaciones con piezas similares sabemos que es obra renacentista tallada por un taller milanés a finales del siglo XVI y que originalmente estaba destinado a ser el ejuar doméstico de una familia noble que lo utilizaría como salero de mesa y que, tras ser regalado a la Catedral de Albarracín, cambió su función por la de naveta litúrgica.

El pez se talló en 4 piezas ensambladas con apliques de oro con esmaltes, perlas y piedras preciosas.

La boca es de plata sobredorada decorada a buril con motivos renacentistas. Las aletas (sólo se conserva una) estaban esmaltadas sobre oro.

Es destacada la labor de cincelado con gran detalle en la cola y la cabeza, así como las escamas del cuerpo. El pie o astil también está tallado y lo conforman dos delfines entrecruzados en una espiral helicoidal que une el cuerpo con la planta oval que sirve para sostener el conjunto, y que está profuamente decorada con borde dorado.