Restauración integral de una capilla de Motos.

El Centro de Restauración de la Fundación interviene en una capilla de la iglesia de Motos, una pequeña localidad de Guadalajara, contigua a Orihuela del Tremedal. Como su iglesia, se trata de una capilla del siglo XVI, en la que ha aparecido su sencilla y bonita decoración mural, que contiene un magnífico retablo de esta misma época, en el que se incrustó otro posterior del siglo XVIII.

Esta iglesia del San Pedro en Motos, es sin duda su gran monumento que destaca por su conservación entre el sencillo caserío serrano, en las parameras calcáreas del norte de la Sierra de Albarracín, en su límite con Guadalajara. Es una iglesia del siglo XVI, de nave única y bóveda estrellada de recubrimiento, ampliada en dos capillas enfrentadas junto al presbiterio. Es precisamente en la denominada de la Virgen de la Rosa, en el lado de la epístola, donde se sitúa la capilla en la que se está interviniendo.

Debajo de  repintes muy alterados por humedades sobre todo, y algunos muy degradados del siglo XVIII quizás,  apareció la decoración original de la capilla, que pudiera identificarse con la de la iglesia original, por lo observado en otros puntos del monumento. Se trata del habitual despiece de época, con fingidos adoquinados blancos sobre un fondo de tonalidad ocre-blanquecina. Justo en la parte alta de los muros de cierre del espacio, a la altura de las ménsulas de las que arrancan los nervios de las bóvedas, aparece una cartela que recorre el perímetro de la capilla, con este lema latino:Credo redemptor meus vivit in nobis, die de terra surrecturus. En su bóveda estrellada, los nervios grisáceos, también despiezados, se acompañan en los plementos internos con una franja perimetral de vegetación ocre, parcialmente conservada en algunos de ellos. Del mismo color es la greca decorativa-vegetal de su zócalo que aparecido en el lateral derecho.

El retablo original y su añadido se comenzará a restaurar a continuación, cuando se finalice la intervención en el espacio físico de la capilla propiamente dicha. De momento, los diferentes piezas de ambos bienes se han trasladado al Centro de Restauración de Albarracín, y se encuentran en tratamiento curativo de xilófagos, que parece que infectaban gravemente, a la madera base de constitución. En cualquier caso son tablas originales, de gran calidad artística, trucadas a partir del sagrario, con el añadido del otro retablo barroco, presidido por la Virgen de la Rosa, que le da el nombre a la capilla. Esta intervención integral está promovida por una familia de la localidad, y asciende en conjunto a unos 28.500 €.