Restaurando un tramo más de la muralla de Albarracín.

Desde hace unos años, y en colaboración con la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, se viene interviniendo en la muralla de Albarracín,  en el recorrido que cerraba el meandro del primer emplazamiento de la ciudad medieval. Hasta la fecha se han restaurado unos 500 metros de la misma desde la trasera de la Catedral hasta el perímetro de la torre Blanca, dónde se está actuando en la actualidad.

En este ejerció, y con un presupuesto de 30.000 €, se pretenden recuperar unos 24 metros lineales, esperando alcanzar el quiebro bajo de la misma (unos 6 metros más), que permite conectar con el tramo de bajada a la “huerta vieja”. La altura de este sector murado es de unos 5 metros, claro está, dependiendo del grado de conservación de la misma, muy deteriorada sobre todo, en el ángulo de conexión con el quiebro mencionado, donde casi ha desaparecido.

En el primer tramo más largo, la muralla hallada se encuentra en bastante buen estado de conservación, aunque en su cara exterior ha perdido buena parte de la argamasa de unión entre bloques, repuesta minuciosamente en esta intervención con los pertinentes morteros de cal. En su cara interior, descubierta prácticamente hasta su asiento rocoso, se ha encontrado en perfectas condiciones y sin humedad alguna, aunque estuviese cubierta por derrubios casi en su totalidad, y según el arqueólogo, intencionados y muy antiguos (posteriores al siglo XVI). A diferencia de los tramos anteriores donde la cara exterior del muro se había desprendido casi en su totalidad, teniéndolo que rehacerla y recrecer todo el muro como peto de seguridad, en este sector es claramente perceptible dado su buen estado de conservación.

Precisamente por su buen estado se ha decidido extender la intervención al quiebro bajo de la muralla, cuyo ángulo de conexión se encuentra en peor estado. Este segundo tramo de 6 metros, se pretende rejuntar igualmente con el mencionado mortero de cal en su cara exterior, preservando un antiguo hueco abierto en esta muralla, seguramente asociada a un uso residencial o industrial que pudo existir en su ámbito interno, pegado a estos muros, como además testimonian los restos de suelos y enlucidos de yeso que han aparecido en la cara interior de la muralla. Son restos que necesitan una más amplia excavación del sector, que está previsto que continúe el año próximo, y que en cualquier caso podrían ser del siglo XVI en adelante.

El proyecto comprende también la adecuación paisajística de este entorno de la Torre Blanca, que será el trabajo que desarrollemos en adelante. Pretendemos, por tanto, darle continuidad a este trabajo ordenando las tierras de las escombreras de este sector, renaturalizando el espacio conforme a lo planificado. Se dejará para las ediciones siguientes, la  restauración del último tramo de la muralla, la plataforma arqueológica que contiene, y los accesos a todo el extremo sur de la ciudad. 

 

Categoria: Agenda cultural
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