Se concluye la restauración integral del Claustro de la Catedral

A falta de algún retoque, se dan por concluidas las labores de restauración del Claustro de la Catedral de Albarracín. Tan sólo quedaría la restauración de su puerta de acceso que se pretende abordar con el próximo Curso de Restauración de Metales.

Los trabajos han consistido en el saneamiento de los muros interiores, con la recuperación de su colorido original, similar al del yeso rojo del terreno en altos zócalos, molduras y arcos fajones, en  su cubrimiento.  También se ha limpiado el patio interior, con el tratamiento de las estructuras de madera que posee, como cualquier edificio de Albarracín; Se ha cambiado la iluminación, y con el curso de retablos, se han restaurado los dos retablos que se sitúan en el muro angulado de la Catedral. Hemos tenido que repintar puertas, y altares de obra, y fijar la extraordinaria pila de agua bendita, que hay junto al acceso a la catedral, entre otros trabajos menores.

Desde luego el resultado es muy satisfactorio y coherente con el monumento. Este intervención dignifica uno de los accesos importantes a la propia Catedral, por donde van a continuar los trabajos de adecentamiento, pensando en su futura inauguración.

En conjunto es un claustro cerrado, con fisonomía dieciochesca en los corredores, y con aspecto del siglo XVI, en su patio interior, rescatado con la intervención primera abordada con la Escuela – Taller, hace más de veinte años. Cuenta con una planta rectangular con bóvedas con lunetos cubriendo los corredores, y de arista en los cuatro ángulos. Los ventanales apuntados cobijan hacia el interior una sucesión ordenada de óculos con alabastro bajo una significativa moldura de yeso. En el patio, estos arcos, abiertos sobre un refuerzo de muro rematado con losa de rodeno,  se suceden entre contrafuertes alternativos. En el suelo, se abrió un gran aljibe que recoge las aguas de lluvia de la catedral, y que debió alimentar de agua corriente al Palacio Episcopal.

Categoria: Agenda cultural
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