Termina la restaruación de Monteagudo del Castillo

El Centro de Restauración de la Fundación Santa María de Albarracín, ha intervenido desde el pasado mes de noviembre en la recuperación de la ermita del Pilar de Monteagudo del Castillo.  Se trata de un templo del siglo XVIII situado junto al casco urbano y que presentaba un grave deterioro a consecuencia de los usos inadecuados de décadas pasadas.

Se trata de una sólida ermita, con tres cuerpos diferenciados que conducen al ámbito más sagrado: patio exterior o de acceso, atrio intermedio y espacio de culto. En el espacio abierto que sirve de patio de entrada, lo más relevante es el empedrado con piedras de río que estaba parcialmente dañado, y cubriendo los ángulos de la gran cruz encachada, que ha habido que rehacer en su integridad. El atrio es un espacio cuadrado con bancadas corridas de piedra a los lados, que está cubierto con bóvedas tabicadas de medio punto, con lunetos de rasillas sobre arcos fajones; el frontis de este está constituido por un muro de sillería, con un  hueco central enrejado y dos puertas simétricas a los lados que comunican con el espacio de culto. Sobre la reja se conserva el escudo de armas del comitente, Iván Tarín, que data de 1749. El ámbito de culto es una nave con tamaño similar al del atrio, formado igualmente por tres tramos cubiertos con bóvedas con lunetos sobre arcos fajones; su interior se encuentra totalmente decorado, con pinturas que imitan motivos esgrafiados vegetales, típicos del siglo XVIII.

 

El estado de conservación de la ermita era desigual: Si bien el volumen exterior no presentaba aparentes problemas estructurales ni degradación material, no ocurría lo mismo con los interiores del monumento, muy deteriorados por el paso del tiempo y el mal uso del mismo.  Entre las patologías reseñables encontramos bóvedas agrietadas, humedades muy extendidas, cornisas faltantes, ausencia de carpinterías, tanto en puertas y ventanas, y muy especialmente el dañado de las singulares pinturas del cuerpo principal de la ermita, con lagunas de considerable afección.

 

Entre los trabajos  a reseñar se deben reflejar la colocación de nuevos pavimentos, de barro artesano en el cuerpo principal y de mortero de cal en el atrio previo. También se ha repuesto el pavimento del patio abierto exterior, configurando de nuevo la cruz de encachado de piedra, haciendo aflorar el antiguo encachado angular de piedra de río. Evidentemente se han sellado las diferentes fisuras de bóvedas y muros, y se han reinstalado las carpinterías adecuadas, dándoles el tono de las viejas maderas pervivientes.

 

El presupuesto de la intervención referenciada asciende a unos 30.000 euros, sin contar los complementos del extraordinario apoyo local de Monteagudo, que han corrido con los gastos de alojamiento y manutención de los técnicos. Recordamos que la actuación se ha desarrollado gracias al apoyo económico de los vecinos, a través de sus asociaciones locales, del Ayuntamiento de Monteagudo del Castillo y de  la Fundación Térvalis. Quedará pendiente la ejecución de una segunda fase de restauración concreta de las pinturas murales.